Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.
Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.
Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.
Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos.
Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.
Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.
Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres.
Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos.
Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor.
Un estomago vacío, es un mal consejero.
Quien nunca ha cometido un error nunca ha probado algo nuevo.
La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices.
El mundo no está amenazado por las malas personas sino por aquellos que permiten la maldad.
Triste época la nuestra. Es mas fácil desintegrar un átomo que superar un prejuicio.
La imaginación es más importante que el conocimiento.
Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.
Sería posible describir todo científicamente, pero no tendría ningún sentido; carecería de significado el que usted describiera a la sinfonía de Beethoven como una variación de la presión de la onda auditiva.
No se como será la tercera guerra mundial, sólo se que la cuarta será con piedras y lanzas.
La vida es hermosa, vivirla no es una casualidad.
Cada día sabemos más y entendemos menos.
Dios no juega a los dados con el mundo.
La mayoría de la gente se avergüenza de la ropa raída y de los muebles destartalados, pero más debería ruborizarse de las ideas andrajosas y de las filosofías gastadas.
Somos arquitectos de nuestro propio destino.
La única razón para que el tiempo exista es para que no ocurra todo a la vez.




